jueves, 25 de noviembre de 2010

          "AMENTIA" EN TUCUMAN!!!!: 
17 Y 18 DICIEMBRE EN SALA LUIS FRANCO
 y Seminario de Actuación
con Marcelo Subiotto 
organiza Taller Actoral y Sala Luis Franco 


" Amentia es un borde, una caja, una luna, una noche, un aullido, una luz que titila mientras todos duermen. Amentia es una lengua extraña que arrulla el corazón del sueño desde el encierro último. Amentia es una canción-alma temblando en la boca. Amentia son cuatro mujeres. Amentia es lo que en los demás no es."

Actúan
VERÓNICA GONZALEZ - JULIETA GRAZIANI - LUCÍA RODRIGUEZ - SYLVIA TAVCAR

Diseño de Luces: Adrián Canale
Asistencia de Dirección: Nora Filmus

TEXTO Y DIRECCIÓN: MARCELO SUBIOTTO

Dijo la prensa
Diario La Nación - Suplemento Espectáculos 03/12/2009
por Verónica Pagés
"...La propuesta es pequeña en dimensiones -el espacio escénico es mínimo-, pero logra dejar una sensación de enorme vacío en la boca del estómago. Amentia es seca, no regala nada, lo que la convierte en un hecho teatral perturbador, pero con trazos claros y delicados. La combinación es hipnótica."
http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1207344
Llegás a buenos aires - edición noviembre/2009por Gabriel Zayat
" ...Amentia provoca en el espectador una sensación alterada. Presenciar la obra es inmiscuirse en un relato construído a cuatro voces, y es al mismo tiempo participar de un acto poético de quienes intentan nombrar lo que no es para nadie, con palabras. ...El texto pasa a travez de las actrices y muta en algo único, que en ese movimiento las hace singulares a ellas mismas, nos sorprende y nos perturba..."
http://www.revistallegas.com.ar/noviembre09/notateatro.html (última nota del link)

Noticias Urbanas - Año 5, edición impresa del 29/10/2009
por Daniel Gaguine
" El dulce encanto de la Poesía: ...con palabras que van directamente al alma, la presencia y la voz de Sylvia Tavcar, los mohines y la sensibilidad de Lucía Rodriguez, la inquietante oscuridad de Verónica González y la candidez de Julieta Graziani son justos para conformar una puesta recomendable a todo corazón sensible..."
Crítica Teatral - 2/10/2009
De Gabriel Peralta
" La obra amentia, con texto y dirección de Marcelo Subiotto, introduce al espectador en una zona en donde las certezas se terminan y comienzan a regir las reglas de un universo extraño...
...Es muy interesante la forma que se logra difumar el hecho teatral, al punto de provocar un descolocamiento en el espectador que se interroga constantemente acerca de lo que esta presenciando y vaciándolo de seguridades..."

martes, 23 de noviembre de 2010

Con sentido público 30-08-10 Crítica obra de teatro El Box

Pompeyo Audivert,

ENCUENTRO DE TEATRO

"La primera revolución es la de las formas"


Martes 23 de Noviembre de 2010 | Pompeyo Audivert, maestro de actores, sostiene que lo más moderno es Beckett. "El teatro pone en peligro la realidad que lo rodea", afirmó.

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ampliar foto ampliar | LA GACETA / INES QUINTEROS ORIO
Actor, director y autor de teatro, además de docente, a Pompeyo Audivert el público masivo lo conoció por la televisión, aunque también trabajó en películas como "Domingo de ramos", "La puta y la ballena" y "La mirada de Clara". Conduce el estudio El Cuervo desde 1990 y participó como actor en piezas antológicas como "Esperando a Godot", "Postales argentinas", "Hamlet" y "La hija del aire". Dirigió además casi una veintena de obras.

Admirador de Samuel Beckett y un duro crítico del capitalismo, considera que lo más moderno es Beckett y lamenta que sus perspectivas y su dramaturgia no sean tan representadas. "Beckett decide qué preguntas -como ’de dónde venimos’, ’quiénes somos’, ’a dónde vamos’- no deben tener respuesta, contrariando a todo el teatro tradicional", enfatizó.

Audivert (nieto del famoso grabador que enseñó en Tucumán junto a Spilimbergo en el entonces Departamento de Artes de esta ciudad) sostuvo que la primera revolución es la revolución de las formas. "Si miramos el ’Guernica’ vemos que lo realmente revolucionario no es el tema (la lucha contra el fascismo) sino la manera formal con que Pablo Picasso realizó esa obra", explicó durante una entrevista con LA GACETA.

- ¿Qué es lo que descartás en el teatro?

- El naturalismo y el realismo, así como el costumbrismo. Son formas teatrales que hacen que el teatro funcione como espejo. Me opongo a que el teatro sea un reflejo; nosotros nos consideramos un piedrazo en el espejo.

- ¿Si no es un reflejo, qué sería?

- Debe establecer una relación, mover y agitar las aguas de la identidad secreta, romper el tiempo y producir una suerte de zona liberada de la alienación capitalista. Es un espacio de desalienación que pretende la desocultación de la capacidad poética del ser individual y colectivo, el restablecimiento de la identidad.

- ¿Puede cambiar la realidad?

- El teatro pone en peligro la realidad que lo rodea; en realidad toda obra de arte que está gestada desde lo poético pone en peligro esa realidad, porque la impugna y la cuestiona.

martes, 16 de noviembre de 2010

LA GACETA - espectáculos.

TEATRO: Navegando en las aguas del absurdo

Martes 16 de Noviembre de 2010 | "Peces muertos", de Manuel Maccarini, un grotesco del disparate que indaga la identidad

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Redacción LA GACETA

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ampliar foto ampliar | SORPRESA. Pedro y Pablo ingresarán a la bodega de un barco abandonado, donde sus vidas pegarán un giro.
El denominado teatro del absurdo (Beckett, Ionesco y Genet), desde el punto de vista específico del lenguaje, afecta a los personajes, la trama y los objetos. El rechazo a cualquier realismo incluye, pues, textos que parecen carecer de significado, diálogos repetitivos y hasta una falta de secuencia dramática que, en algunos casos, crea una verdadera atmósfera onírica. Mucho de estos datos están presentes en la obra "Peces muertos", cuyo autor y director, Manuel Maccarini, sostiene que se trata de una metáfora de una determinada realidad. En rigor, pareciera que en esta desestructurada historia la problemática de la identidad está inscripta en su ADN, esto, si se parte de considerar que la misma no es algo que está dado, desde siempre, sino una construcción, un proceso abierto a las transformaciones.

"Peces muertos" es un grotesco en el que la incoherencia, el disparate y lo ilógico son también elementos a tener en cuenta, y que despiertan, por momentos, la risa del público pero igualmente la sorpresa. Como en toda estructura del absurdo, la realidad no es lo que parece ser; y cuando Pedro y Pablo ingresan a un curioso lugar, la bodega de un barco que creen abandonado, otros personajes los llevarán a navegar, sobre todo, por las transformaciones o mutaciones propias. De la mano de Juanita (que después se verá que es Johnny) y bajo la dirección de "Papi" y la ayuda de un oriental, la aventura que comienzan Pedro y Pablo parte de una realidad que inmediatamente es subvertida por una ficción poco menos que delirante. Los diálogos entre la atractiva Juanita y los recién llegados aproximan y alejan a los personajes; seducen y rechazan; los deseos están puestos a flor de piel, pero la lealtad y la fidelidad al capitán del barco se refuerzan como mandatos que, sin embargo, ni siquiera el propio "Papi" está dispuesto a cumplirlos. Despertando de su última pesadilla, este personaje retoma el timón del barco, y desde lo alto mantendrá intacto su poder sobre aquella tripulación que nada tiene de ordenada; un poder, si bien se ve, logrado a través de engaños, promesas y mentiras (¿se tratará de otra metáfora?). "Peces muertos" está interpretada correctamente por Sergio Aguilar, Andrea Barbá (que reemplaza a Susana Martínez), Damián Carabajal, Luis Diez y Sergio Domínguez. Unas líneas aparte merecen la destacada escenografía y vestuario de Sergio Gatica.

La obra del prolífico dramaturgo Maccarini no es sencilla de interpretar, y por momentos la puesta se asienta en una riesgosa línea que interroga a la propia dramaturgia.





miércoles, 3 de noviembre de 2010


REPOSICIÓN  DE 


 “PECES  MUERTOS”


Viernes 5 y 12 de noviembre, a las 22 horas-

en Sala Luís Franco (Círc. de la Prensa)  Mendoza 240.


La obra  “PECES MUERTOS” de Manuel Maccarini -seleccionada para integrar el Catálogo del INT Festeja 2010-  ha sido invitada para representar a la región  NOA en la 2ª Edición del Festival Nacional de Teatro del Espacio Cultural Nuestros Hijos (ECuNHi), que depende de la Fundación Madres de Plaza de Mayo y  que funciona en lo que fuera el edificio del Liceo Naval en la ex ESMA,  actual espacio para la memoria.  El mismo se desarrollará entre los días martes 9 y domingo 21 de noviembre de 2010.
Con tal motivo, la obra se repondrá con dos funciones –viernes 5 y 12 de noviembre, a las 22 horas- en el Círculo de la Prensa (Sala Luis Franco) de Mendoza 240.

El elenco está integrado por Andrea Barbá, Sergio Aguilar, Luis Diez, Damián Carabajal y Sergio Dominguez.  Le escenografía y el vestuario son de Sergio Gatica y el diseño de iluminación es de Christian Pedersoli. La dirección es del mismo autor.

RESÚMEN DE LA OBRA
 Pedro y Pablo ingresan a la bodega de un barco que suponen abandonado, pero allí son sorprendidos por tres extraños personajes que los invitan a navegar. En el trayecto serán sometidos a una mutación perversa: nada es como se presenta, ni lo que parece ser, ni aquello que se les ofrece. En aquel lugar la realidad es absurda, lo trágico es grotesco, lo sagrado es profano, lo ficcional es histórico, lo masculino es femenino... y etcétera y viceversa.

martes, 2 de noviembre de 2010

Bartís, con su dialéctica intacta

Bartís, con su dialéctica intacta
La obra revisa la costumbre argentina de vivir a los golpes.

El box . Espacio y dirección: Ricardo Bartís. Intérpretes: Mirta Bogdasarian, Pablo Caramelo, Adrián Fondari, Andrés Irusta, Matías Scarvaci, Jazmín Antar y Mariana de la Mata. Entrenamiento musical: Manuel llosa. Vestuario: César Taibo. Escenografía y realización: Isabel Gual y Ricardo Félix. Producción ejecutiva: Lorena Regueiro y Domingo Romano. Asistentes Mariela Castro Balboa y Mariano González. En el Sportivo Teatral, Thames 1426. Duración: 60 minutos.
Nuestra opinión: muy buena
Entrar en el Sportivo ya es una celebración teatral por sí misma. Todo predispone, desde el aroma a jazmines del patio y la amabilidad de quienes conducen hasta el café y el vino que, tan gentilmente, se ofrece en la antesala. Uno se acomoda frente al hecho teatral, feliz.
Adentro, la celebración continúa y, mientras los espectadores se ubican en sus asientos, los actores interpretan música. Bartís ama su espacio y sabe cómo usufructuar todo el ámbito, por eso juega cada una de sus obras desde distintos ángulos. Es decir, no sólo cambia la pintura sino el marco completo. Obsesivo y detallista, esta vez utiliza todo el espacio, a lo largo y a lo alto. Su puesta en escena, en sí misma, contiene dramaturgia.
Con El box , Ricardo Bartís continúa su trilogía de los deportes iniciada con La pesca . El creador utiliza esa actividad como metáfora de un país, como vehículo a través del cual hace explotar su dialéctica. Aquí vemos la soledad del boxeador, en este caso una mujer. Un ser que pasa la vida esquivando golpes, combatiendo y escapando. "La vida se nos ha convertido en una farmacia de medicamentos vencidos", dirá. Es una vida de resistencia, de un eterno volver a empezar. Su traje de violencia es el único que conoce. Aunque por dentro haya muchas otras cosas.
"La Piñata" -seudónimo de la boxeadora que interpreta magistralmente Mirta Bogdasarian- vivió de ese modo, reventada contra las cuerdas, sabe que "un poco de dolor organiza" y, mientras tanto, en una ocasión como ésta, intenta robar segundos de posible felicidad. Sabe que probablemente no lo consiga, entonces deberá ponerse los guantes de box. "La Piñata" es el reflejo de una sociedad que ¿crece? a los golpes, de una sociedad que tiene dueños, aspirantes e inquilinos. En su texto, Bartís remarca esa instancia histórica de la Argentina de no poder evitar la confrontación. Y cuando ésta llega, es momento de batalla. "Sin sacrificios no hay victorias. Sin dolor no hay progreso", dirá. Y, cada tanto, cuanto todo parece perdido, ocurre un milagro. ¿Pero cómo es ese milagro? ¿Efímero? Tal vez, casi tan intenso como una lluvia de papel picado brillante.
La decadencia de una sociedad casi impura quedará develada en los demás personajes. El bueno que también es impío, el corrupto cuya ley es tan contagiosa, el cómplice, el entretenedor y el entretenido. Luego, las víctimas.
Bartís le impone a su pieza pinceladas de humor y la vuelve disfrutable de principio a fin. Allí aprovecha para desquitarse con los mayores estamentos, la religión, cierta educación, las instituciones, y esa televisión que nos está matando. En su verdad teatral consigue que el patetismo pueda darse la mano con lo entrañable. Y a su vez logra eso como excelente maestro de actores. La homogeneidad de su elenco refleja un trabajo casi amoroso. Decir que Mirta Bogdasarian es una excelente actriz es una obviedad, a estas alturas de las circunstancias. Pero qué decir, es capaz de componer lo que se le proponga y aquí se constituye en la herramienta ideal para corporizar la dialéctica de Bartís. Por su parte, Pablo Caramelo consigue un trabajo formidable, en el que yuxtapone contención, un permanente impulso y un amor abofeteado. Los demás, exactos en cada una de sus criaturas.
Sin tren de comparar obras de arte, como las creaciones de Ricardo Bartís, nadie podrá decir que no mantiene una lógica y que su dialéctica sigue igual, exacta, tan divinamente obstinada.
Pablo Gorlero

Bartís, con su dialéctica intacta

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